
Esta es una historia que escribí en mi segundo verano en las Cies, en el 99, hará pronto diez años...madre mía...10 años de eso? es un cuento infantil, aunque quizá no para niños...yo me entiendo...
Érase que se era hace muchos años (casi muchísimos) una selva muy selva donde todo era verde y llovía desde todas las direcciones; era un lugar donde los animales estaban aburridos de tanta lluvia y tanta selva. Los monos decían “ik, ik, ik, ak, ak, ak” que en el idioma de los monos quiere decir “siempre está lloviendo en esta selva” y los leones decían “gr, gr, gr, grr, grr, grr” que en el idioma de los leones quiere decir “siempre está lloviendo en esta selva” y los pájaros decían “pio, pio, pio, piio, piio, piio” que en el idioma de los pájaros quiere decir “siempre está lloviendo en esta selva”. Y así todos los animales estaban cansados de tanto llover y llover y llover y etcétera porque tenían que andar siempre debajo de los árboles para no mojarse y no podían ver el sol. Pero en medio de todos los demás animales había uno coloradote, grande y tranquilo que como vivía en una charca pues no le molestaba la lluvia porque siempre estaba mojado; era el hipopótamo.
Un día los animales, como estaban hartos de tanta lluvia, fueron a pedirle al árbol del agua que no lloviese más “no queremos que llueva” le dijeron, y él se lo concedió. Apareció el sol en lo alto y era redondo y amarillo, grande como un árbol o más. Algunos no lo habían visto nunca. Todos se pusieron contentos y volvieron a sus casas: los monos bailando, los leones saltando y los pájaros piando.
Pasaron los días, primero uno, después dos, después tres, después muchos (casi muchísimos) y el sol seguía en el cielo y no llovía; toda la selva se había puesto seca y amarilla; los árboles estaban tristes y las flores no brotaban; todos los animales estaban cansados de tanto sol porque tenían que andar siempre debajo de los árboles para no quemarse; y los monos decían “ak, ak, ak, ik, ik, ik” que en el idioma de los monos quiere decir “siempre está haciendo sol en esta selva” y los leones decían “ grr, grr, grr, gr, gr, gr” que en el idioma de los leones quiere decir “siempre está haciendo sol en esta selva” y los pájaros decían “piio, piio, piio, pio, pio, pio” que en el idioma de los pájaros quiere decir “siempre está haciendo sol en esta selva. Todos menos uno que como estaba en su charca pues no tenía nada nada de calor: era el hipopótamo.
Y como hacía tanto sol un día empezó a quemarse la selva; hubo mucho ruido y mucho calor y unos árboles del color del sol tan altos que hasta la luna se puso colorada. Los animales estaban asustados y corrían y chocaban y se caían “¡pumba!” y de otras maneras más escandalosas; todos gritaban en su idioma “¡Nos vamos a quemar! ¡Nos vamos a quemar!”. Pero entonces el hipopótamo que estaba en su charca viéndolo todo salió despacito y les dijo con su voz de hipopótamo” si quereis yo puedo ayudar; tengo una idea para apagar el fuego”. Los animales, que estaban muy asustados dijeron que sí en sus idiomas; el hipopótamo volvió a hablar y dijo “entonces que vengan los monos, los leones y los pájaros; tendrán que hacer lo que yo les diga”. Se metió en el agua despacito y cuando estuvieron todos los monos, los leones y los pájaros alrededor de la charca el hipopótamo continuó “voy a llenarme la boca de agua y cuando esté lleno los monos me subirán entre todos al árbol más alto de la selva para que yo pueda dejar caer el agua sobre el fuego” “¿y qué haremos nosotros?” preguntaron impacientes los leones “cuando suelte el agua los leones rugirán con todas sus fuerzas para que el ruido empuje el agua por toda la selva” “¿y qué haremos nosotros?” preguntaron impacientes los pájaros “cuando rujan los leones los pájaros picotearán las gotas para que haya muchas, como una lluvia, y así se apague el fuego”. Entonces, el hipopótamo abrió su boca de hipopótamo y se llenó de agua y de agua y de agua hasta que tuvo dentro toda el agua de su charca; los monos lo cogieron con dificultad porque pesaba mucho (casi muchísimo) y lo subieron al árbol más alto de toda las selva. Desde allí abrió su boca de hipopótamo, salió el agua y los leones rugieron y los pájaros picotearon las gotas. En un momento se apagó el fuego. Todos los animales estaban contentos; los monos bailaban, los leones saltaban y los pájaros piaban.Sólo el hipopótamo estaba triste porque su charca se había quedado seca sequísima “¿qué voy a hacer yo ahora sin el agua?¡no tengo casa!”, se decía, y se sentó en la orilla llorando. Al verlo todos los animales se pusieron tristes y comenzaron a llorar también; los monos lloraban, los leones lloraban y los pájaros lloraban. Y lloraron mucho (casi muchísimo), tanto que el árbol del agua al verlos tan tristes tuvo pena y fabricó una nube muy enorme. Y llovió y llovió y llovió y etcétera; se llenó la charca otra vez y la selva volvió a ser verde. Todos los animales bailaron y saltaron y piaron bajo la lluvia. Todos menos el hipopótamo, que estaba en la charca viendo su casa nueva.
y colorín colorado este cuento se ha acabadoÉrase que se era hace muchos años (casi muchísimos) una selva muy selva donde todo era verde y llovía desde todas las direcciones; era un lugar donde los animales estaban aburridos de tanta lluvia y tanta selva. Los monos decían “ik, ik, ik, ak, ak, ak” que en el idioma de los monos quiere decir “siempre está lloviendo en esta selva” y los leones decían “gr, gr, gr, grr, grr, grr” que en el idioma de los leones quiere decir “siempre está lloviendo en esta selva” y los pájaros decían “pio, pio, pio, piio, piio, piio” que en el idioma de los pájaros quiere decir “siempre está lloviendo en esta selva”. Y así todos los animales estaban cansados de tanto llover y llover y llover y etcétera porque tenían que andar siempre debajo de los árboles para no mojarse y no podían ver el sol. Pero en medio de todos los demás animales había uno coloradote, grande y tranquilo que como vivía en una charca pues no le molestaba la lluvia porque siempre estaba mojado; era el hipopótamo.
Un día los animales, como estaban hartos de tanta lluvia, fueron a pedirle al árbol del agua que no lloviese más “no queremos que llueva” le dijeron, y él se lo concedió. Apareció el sol en lo alto y era redondo y amarillo, grande como un árbol o más. Algunos no lo habían visto nunca. Todos se pusieron contentos y volvieron a sus casas: los monos bailando, los leones saltando y los pájaros piando.
Pasaron los días, primero uno, después dos, después tres, después muchos (casi muchísimos) y el sol seguía en el cielo y no llovía; toda la selva se había puesto seca y amarilla; los árboles estaban tristes y las flores no brotaban; todos los animales estaban cansados de tanto sol porque tenían que andar siempre debajo de los árboles para no quemarse; y los monos decían “ak, ak, ak, ik, ik, ik” que en el idioma de los monos quiere decir “siempre está haciendo sol en esta selva” y los leones decían “ grr, grr, grr, gr, gr, gr” que en el idioma de los leones quiere decir “siempre está haciendo sol en esta selva” y los pájaros decían “piio, piio, piio, pio, pio, pio” que en el idioma de los pájaros quiere decir “siempre está haciendo sol en esta selva. Todos menos uno que como estaba en su charca pues no tenía nada nada de calor: era el hipopótamo.
Y como hacía tanto sol un día empezó a quemarse la selva; hubo mucho ruido y mucho calor y unos árboles del color del sol tan altos que hasta la luna se puso colorada. Los animales estaban asustados y corrían y chocaban y se caían “¡pumba!” y de otras maneras más escandalosas; todos gritaban en su idioma “¡Nos vamos a quemar! ¡Nos vamos a quemar!”. Pero entonces el hipopótamo que estaba en su charca viéndolo todo salió despacito y les dijo con su voz de hipopótamo” si quereis yo puedo ayudar; tengo una idea para apagar el fuego”. Los animales, que estaban muy asustados dijeron que sí en sus idiomas; el hipopótamo volvió a hablar y dijo “entonces que vengan los monos, los leones y los pájaros; tendrán que hacer lo que yo les diga”. Se metió en el agua despacito y cuando estuvieron todos los monos, los leones y los pájaros alrededor de la charca el hipopótamo continuó “voy a llenarme la boca de agua y cuando esté lleno los monos me subirán entre todos al árbol más alto de la selva para que yo pueda dejar caer el agua sobre el fuego” “¿y qué haremos nosotros?” preguntaron impacientes los leones “cuando suelte el agua los leones rugirán con todas sus fuerzas para que el ruido empuje el agua por toda la selva” “¿y qué haremos nosotros?” preguntaron impacientes los pájaros “cuando rujan los leones los pájaros picotearán las gotas para que haya muchas, como una lluvia, y así se apague el fuego”. Entonces, el hipopótamo abrió su boca de hipopótamo y se llenó de agua y de agua y de agua hasta que tuvo dentro toda el agua de su charca; los monos lo cogieron con dificultad porque pesaba mucho (casi muchísimo) y lo subieron al árbol más alto de toda las selva. Desde allí abrió su boca de hipopótamo, salió el agua y los leones rugieron y los pájaros picotearon las gotas. En un momento se apagó el fuego. Todos los animales estaban contentos; los monos bailaban, los leones saltaban y los pájaros piaban.Sólo el hipopótamo estaba triste porque su charca se había quedado seca sequísima “¿qué voy a hacer yo ahora sin el agua?¡no tengo casa!”, se decía, y se sentó en la orilla llorando. Al verlo todos los animales se pusieron tristes y comenzaron a llorar también; los monos lloraban, los leones lloraban y los pájaros lloraban. Y lloraron mucho (casi muchísimo), tanto que el árbol del agua al verlos tan tristes tuvo pena y fabricó una nube muy enorme. Y llovió y llovió y llovió y etcétera; se llenó la charca otra vez y la selva volvió a ser verde. Todos los animales bailaron y saltaron y piaron bajo la lluvia. Todos menos el hipopótamo, que estaba en la charca viendo su casa nueva.
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