
Me he puesto a zampar y creo que he comido demasiado. Ya sabéis, como cuando hay una comilona y te pones morado con los primeros platos y luego llega una carne, con la que en cualquier otra ocasión me pondría las botas, y la miras con pena diciendo, no puedo, no puedo. Ya no digamos cuando llega el surtido de postres. La verdad, no he tenido oportunidad de conocer las comidas familiares en Francia. Me refiero a grandes ocasiones festivas donde la comida se cae de las mesas de pura abundancia. He podido comer, invitado, con alguna familia de gente conocida y, la verdad, la cosa es más bien frugal, sobre todo a mediodía. Pero no puedo generalizar. Cierto es que aquí tienen la ventaja del queso y el pan, que nunca faltan, así que si la comida se queda justa, pues te pones morado a queso (que está muy bueno) y pan (que también suele estarlo). Digo que nosotros también tenemos nuestros quesos, pero joder, hemos comido tanto antes que ya no es más que una rodajita, por esto del sabor. Hay que decir también que en lo que he podido conocer de Francia, hay menos problemas de obesidad que en España. Son contextos distintos, pero las cifras que se dan al público son más bajas que allí. Buf...estoy realmente lleno. Y no he comido el postre...que me jode, porque me gusta sentirme saciado con el regustillo dulzón de un yogurt o una crema de chocolate...65cts marca blanca de C*. Una auténtica joya...jejejeje...
a lo mejor dentro de un rato...
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