Porque salgo de casa pronto vuelvo a mediodía y me voy de nuevo a eso de las tres. Pero claro, en esas dos horas y media, tengo que revisar el correo, contestarlo, ojear la prensa (no son cuestiones vitales, pero llevan su tiempo), hacer la comida, comérmela, fregar los platos (aunque ayer se me olvidó también)...y no pongo la siesta en la lista, pero me parece que pronto habrá que añadirla. Y claro, con una agenda tan apretada no queda demasiado sitio para escribir en estas páginas...
Bueno, reconozco que ni siquiera me acordé, pero aunque me hubiese acordado, tampoco habría tenido tiempo...

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