jueves, 3 de noviembre de 2011

La vache! (la vaca)

Esta expresión la utilizan para mostrar sorpresa y admiración...nosotros utilizamos una un poco más castiza...la p***, ya os hacéis una idea...No encuentro mejor manera de comenzar este artículo sobre una de las salidas de setas más memorables de los últimos años...sobre todo porque en los últimos años no ha habido muchas, y no todas (por no decir pocas) dignas de recuerdo. 


Día gris que amenazaba lluvia,. pero 20 grados de temperatura ya a eso de las 8, cuando cogí el coche. Tunel de Fourvière: atasco monumental...y yo cagándome en todo, pensando que se iba a joder el día. Pero atasco de los buenos, con los coches parados y apagados y sin que nadie se mueva ni un centímetro...¿accidente? ni idea, pero al cuarto de hora o así la cosa empezó a moverse, todo el mundo pasó sin problema y no vi ningún coche parado ni ninguna razón para que la circulación se bloquease de esa forma. Es un paso de los más conflictivos de toda Francia, porque hay un efecto de embudo (la circulación de 10 carriles pasa por un túnel con 2 carriles...) y los atascos son diarios, sobre todo entre las 7 y las 8 (la gente va a currar) y las 4 y las 5 (la gente sale de currar). Bueno, el caso es que la cosa pasó y pude seguir sin problemas. 
Primeras ojeadas y ya encontré los primeros rebozuelos, algún Boletus badius y Laccarias. Luego crucé la carretera y pasé del lado de un gran pinar en el que ya empiezo a localizar los buenos sitios. Casi yendo a tiro fijo cayeron los primeros Cantharellus tubaeformis, algunos Hydnum. Y a partir de ahí, venga a llenar la cesta, alguno por aquí, otro por allá...primeros Boletus edulis a eso de las diez, un poco pequeños, pero lo suficientemente grandes como para hacerse una buena tortilla con ellos. Un par de kilómetros más, un par de paisanos cogiendo setas también, que en cuanto nos vieron desaparecieron, y a eso de las once...la vache! Vaya sitio. Un auténtico nido de Boletus edulis, todos buenísimos, en a penas una veintena de metros, en el borde de un camino. Increíble. La cesta se llenó en cinco minutos. Lo bueno que tienen los boletus es que encuentras uno y entonces empiezas a mirar con más atención y es cuando encuentras otro, y otro más, y dos por aquí, y tres por allá...una gozada. 

Y como la cesta estaba llena, y además preciosa, pues de vuelta a casa para poder dormir media horita de siesta (cosa que me dispongo a hacer en estos momentos)...







1 comentario:

jorge dijo...

...noraboa!!!...unha boa cestada si señor...mola moito esa sensación de encontrar unha e outra e outra...e non sei porqué pero cós edulis e moito máis agradable aínda...lástima que aquí este ano de momento esa sensación sexa nada máis que un recordo lonxano...pero é agradable recordar en calquera caso...

...veremos o finde a ver...

unha aperta!!!