Vaya paliza que llevo encima. Este segundo entrenamiento de septiembre ha sido más duro que el primero. Ya al final me dieron unos calambrazos de la leche, y ahora estoy en estado de fatiga total...pero eso sí, que empiecen a temblar esos kilitos de más...ya se sabe, lo que no te mata, te hace más fuerte...y esta vez no ha pasado lejos, no... me voy a "dormirla", esperemos que la resaca no sea como las de garrafón...

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