viernes, 3 de septiembre de 2010

Doctor en sandalias y calcetines


Supongo que el consumo habitual de series de hospitales distorsiona completamente nuestra percepción de la práctica de la medicina en la realidad cotidiana, y que no podemos sino estar decepcionados cuando las imágenes de competencia, sentido del humor y genialidad para el diagnóstico de algunos doctores se ven confrontadas a la imagen de este doctorcillo que me atendió ayer para hacerme un certificado médico para mi ficha de baloncesto. Hombrecillo entrañable, sin duda, afable, tímido, de gestos precisos y delicados, solo en su consulta que no había sido amueblada desde los años 70 intentando convencerme de las virtudes de un test de esfuerzo que consiste en hacer flexiones de rodilla con los brazos extendidos durante 45 segundos (el test consiste, basicamente, en que si no mueres, es que puedes jugar al baloncesto). Personaje simpático, os lo aseguro, y metódico (apuntó mi altura con 3 decimales a pesar de que su metro no llegaba más que al centímetro), pero claro, es que lo de atender a los pacientes en chanclas y calcetines no puede sino hacerte perder toda la credibilidad...qué tontería lo de las apariencias, así en frío, pero qué importantes se vuelven cuando se trata de cuestiones como estas, o cuando vamos a comer a un restaurante o dormir a un hotel. Si comparamos el grado de suciedad de nuestra casa y la del hotel, seguramente salgamos perdiendo, pero toleramos mucho menos la que nos encontramos por ahí. Apariencias, sí, que se convierten en signos inequívocos para nuestras imaginaciones (y aprehensiones). ¿Signos de qué? En el caso del restaurante, que una rata se pasee por tu mesa mientras comes es una evidencia de falta de higiene (deshechando la hipótesis de que la rata sea imaginaria, de que se haya escapado del bolso de la niña que se sienta en la mesa de al lado y que la tiene como animal de compañía, o de que te encuentres en un restaurante de comida china) Pero en el caso del médico...¿por qué cambia nuestra percepción de su competencia, aunque sea por un segundo, se ve alterada por su indumentaria "pintoresca"? Son cosas que me pregunto muy a menudo: cuando alguien con una determinada apariencia me provoca una reacción instintiva me digo a mí mismo, oye, ¿qué crees que la gente piensa cuando te ve a ti? Me doy cuenta de cuantas cosas se pueden esconder detrás de una apariencia banal, pero...en el fondo...la mayor parte del tiempo la gente es lo que vemos que es...
En fin, creo que volveré a este médico en invierno, cuando ya no tenga ocasión de ponerse sandalias, pero si algún día me diagnostica una enfermedad grave, creo que pediré una segunda opinión...jejejejej...

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