martes, 26 de enero de 2010

Tirar un pantalón



Un viejo pantalón de pana gris que me había comprado en diciembre de 2005. Recuerdo la fecha por razones que no expondré aquí. El pobre estaba ya para el arrastre. Se había ido rompiendo por la parte de atrás, y ya casi había más roto que pantalón. Desde hace un par de años me lo pongo para estar en casa, y la verdad, era de lo más cómodo. Es un tejido caliente y blando, y el patrón era lo suficientemente amplio como para sentirse "holgado" en él. Y eso, para mí, es fundamental (sobre todo para estar en casa). No soporto estar "encerrado" dentro de una prenda. No me gusta que se ciña demasiado al cuerpo, y con los pantalones es peor. Si me aprieta un poco en la cintura o se me pega a las piernas ya no me siento a gusto. Así que este ejemplar, en vías de extinción, era una verdadero "lujo" (ultimamente todos los pantalones "vienen" bastante ceñidos) que me resisitía a dejar "partir dignamente" (si se puede llamar digno a un final en forma de bolsa de basura). Ya véis, los "lujos" son a veces cosas extrañamente sobrias...


Y no es que tenga el síndrome de Diógenes...

Por cierto, buscando fotos para el artículo he visto que ciertas especies de cangrejo ermitaño se llaman Diogenes sp., y tiene su lógica cuando miramos el cuadro...

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