
Queridos amigos, queridos lectores, y digo esto esperando que estos dos conceptos no sean términos perfectamente coincidentes, esperando que la amistad y la lectura frecuente de este blog no sean incompatibles...y para aquellos que no lo leen...bueno, ¿para qué escribir algo dirigido a alguien que NO lo va a leer...? Bueno, a lo que iba, no quiero dejar pasar esta oportunidad de agradeceros la participación masiva a mi encuesta estúpida. En solo dos días hemos (creo que es la primera vez en mi vida que escribo esta palabra, sin contar la conjugación forzosa del verbo haber) la participación a aumentado un 600%, y este éxito es todo vuestro, queridos lectores, amigos, etcétera y otras faunas de dudosa calaña que frecuentan este espacio virtual. A todos vosotros, no puedo deciros más que gracias por el tiempo que habéis dedicado a una actividad estúpida y sin ningún propósito, ni científico ni de ningún otro tipo, gracias por esos preciosos segundos en los que podríais estar haciendo cosas provechosas para la humanidad y que habéis desperdiciado de la más miserable de las maneras en expresaros en una encuesta que no tiene ninguna utilidad. Es un acto de generosidad sin límites, altruista, desinteresado, bueno, desprendido, magnánimo, dadivoso, espléndido, rumboso, munífico, que obra con magnanimidad y nobleza, excelente en su especie, diligente en procurar el bien ajeno aun a costa del propio, y toda otra serie de cualidades de este orden que os invito a consultar directamente en la página web del diccionario de la real academia de la lengua (española).
A todos vosotros, compañeros, sí, compañeros, en esta hora sombría en que la crisis nos atenaza, gracias por demostrarme que aun queda algo de esperanza para la humanidad si ese reducido grupo de personas...qué digo personas, de eminentes personalidades de nuestro tiempo, próceres, excelentes todos, han sido capaces de contribuir a este pequeño instante de trivialidad, de (dudoso) humor y patética insignificancia. A todos vosotros, gracias.
A todos vosotros, compañeros, sí, compañeros, en esta hora sombría en que la crisis nos atenaza, gracias por demostrarme que aun queda algo de esperanza para la humanidad si ese reducido grupo de personas...qué digo personas, de eminentes personalidades de nuestro tiempo, próceres, excelentes todos, han sido capaces de contribuir a este pequeño instante de trivialidad, de (dudoso) humor y patética insignificancia. A todos vosotros, gracias.
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