miércoles, 7 de enero de 2009

Papeleos


Llevo intentando componer un dossier para pedir la "beca de movilidad a paises fuera de la unión europea" (que ni es beca ni es nada, que no te dan un puto duro, simplemente que te arreglan la inscripción en la universidad de destino y tu te matriculas en la de Lyon, con el consiguiente ahorro de pasta, que algo bueno tenía que tener). Piden más papeles que la leche. El mío tiene un dedo de gordo. Fotocopias mil, cartas de recomendación, attestations, cartas de motivación (un gran invento, que cuando mandas un CV (que también lo mando) para pedir un curro o una plaza donde sea tienes que escribir una carta explicando los motivos por los que quieres acceder a ese puesto o a lo que sea...). Y nada, me dan las tantas, entre unas cosas y otras. A ver si me la dan, para poder irme a Montréal...

Por cierto, todo el día a bajo cero y con una nevada del copón. Que iba yo de un lado para otro con las orejas metidas en el cuello del abrigo y el gorro (yo con gorro! para que os hagáis una idea del puto frío que puede hacer...y para mañana dan mínimas de -15ºC en la ciudad...), pues eso, enfundado en mil capas de ropa y solo con la naricilla asomando fuera.

En el metro volví a recuperar ese gustillo del observador a distancia. Era un grupo de chicas que entraba en el vagón riendo y charlando alegremente. Yo me quedé mirando a una de ellas. Solo le veía los ojos en un hueco que quedaba entre algunos viajeros. Eran extrañamente verdes, o grises, y recuerdo que pensé que no pegaban nada con el resto de su cara...nunca llegamos a cruzarnos. Yo me bajé en la siguiente parada.

Me quedo con la cara de un pobre hombre que pedía a la salida del supermercado y una chica que salía con una bolsa le dejó una moneda en la mano. Era un céntimo, o dos, y el hombrecillo le dio las gracias y se la quedó mirando. No sé como interpretarlo. Si fue un, ¿pero qué coño me das aquí? ¿un puto céntimo? o si agradeció el gesto, aunque fuese tan insignificante....

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