jueves, 8 de enero de 2009

Chorradas


No sé si os habrá pasado alguna vez. Seguro que si lo intentas a propósito no te sale ni de coña, pero me acaba de pasar con mi hermano y me ha hecho mucha gracia. Yo le he dicho que iba a escribir sobre eso, pero supongo que habrá pensado ¿pero qué carajo va a contar? Porque claro, así, en frío, pues a lo mejor no tiene más historia, pero tal y como ha sucedido, espontáneamente, pues me parto. Os cuento:

yo había llamado a través de un servicio de internet Voipb con el que puedes telefonear a través de internet (gratis, se supone); el caso es que estuvimos hablando un rato, que si esto, que si lo otro, que si mamá está malucha (con broncolaringitis...¿eso existe?), ah, si la tengo que llamar, y tal...bueno, pues nada, nos despedimos y el cuelga. Yo seguí a lo mío, escribiendo unas cosas, mirando una web, y de repente, oigo un ruido raro que sale del ordenador y alguien que marca un teléfono...¿jorge? ¿sí? jejej(yo, que me rio) ¿qué coño haces todavía ahí? (él, que flipa) jejejej...me lo imagino marcando los números...y el teléfono que se pone a hablar. Porque es la típica cosa que no te esperas...ahora que lo pienso, tendría que haber esperado un poco más, porque cuando marcas tienes el teléfono lejos de la cara, pero en cuanto te lo pones en la oreja...entonces hablar o decir alguna gamberrada...y un susto de puta madre...jejejej...pero claro, ahora ya es tarde, como tantas otras cosas...joder, me da una rabia...¿no os pasa nunca? que acabais de hacer algo y luego os dais cuenta de que podríais haber dicho esto, o lo otro, que podríais haber hecho tal o tal cosa...a mí me da muchíiiiiisima rabia, y me quedo dándole vueltas, sobre todo cuando es algo importante, o cuando me he cabreado o he tenido que afrontar una situación y no he tomado la buena decisión....no consigo sacármelo de la cabeza durante un tiempo...lo peor de todo, cuando he pasado vergüenza; me pasaba más cuando niño, pero aún ahora, cuando meto la pata bien, en esas situaciones de las de tierra trágame, no soy capaz de olvidarlo y se me queda grabado a fondo...luego pasa, pero esa sensación de ridículo es insoportable. Siempre me ha costado reírme de mí mismo. Es una de mis cuentas pendientes, aunque creo que ya no hay nada que hacer con eso. Eso que llaman sentido del ridículo...no es más que un eufemismo. No es más que una manera de no decir que no sabemos equivocarnos, que damos demasiada importancia a la imagen más o menos indestructible que hemos creado de nosotros mismos y luego, en cuanto pierde pie, nos sentimos frustrados y violentos con nuestro propio cuerpo... y para muestra un botón, que aquí estoy yo hablando de mí en la primera persona del plural...en fin...jejejej...al menos queda dicho....

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