
Supongo que algo ha cambiado desde que estoy aquí. Me refiero a mi manera de entender el teatro, a mi manera de hacer teatro. Y no es solo una cuestión “de forma”, un cambio estético de la puesta en escena. En realidad es un cambio en la percepción de mi trabajo, en el hecho de sentirme “al origen” de lo que hago, la idea de ser creador, o artista, en el mejor sentido de la palabra. Es curioso, en Francia, en los servicios del “INEM” existe una categoría profesional denominada “artista dramático”. Si tú llegas a una oficina de empleo en España diciendo que eres artista dramático no te quiero contar el cachondeo. Por primera vez siento que hay una firma consciente de mi trabajo, y no solamente el rastro o la traza de una identidad artística que se podía percibir intuitivamente, pero que no se afirmaba ni muchísimo menos. ¿Pero qué significa todo esto? ¿En qué consiste este cambio? No lo sé, pero es evidente. Y creo que Yerma (lo he sentido desde el principio) va a marcar un punto de inflexión. Tengo la impresión (y espero no equivocarme) de que este grupo y este texto pueden “producir” algo realmente bueno, y cada vez que nos vemos para ensayar me convence más todavía. Ojala pudieseis comprender todo esto, y poder disfrutar de éste y de todos los trabajos. Pero si no hubiese venido, quizá nunca habría pasado. Y era necesario. De verdad…
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