
Esta noche no tengo nada que contar. Llevo bostezando un buen rato (estaba acabando un borrador de un trabajo porque mañana tengo la última (y segunda) reunión antes de la presentación, el jueves que viene) y la verdad, no se me ocurre de qué hablar. He ido a clase, he estado en clase, he vuelto de clase y ahora, después de una noche tecleando sobre el teatro postdramático (y no me obliguéis a explicar de qué co** va) pues el cuerpo se queda como “tocao”. Así que renuncio a escribir esta noche nada que merezca la pena. (A defecto de texto, aquí queda la foto... y no le busquéis la relación porque no la hay...)
El día ha pasado sin más.
Al menos para mí, porque en Francia hoy había una huelga de profesores que lo ha puesto todo patas arriba. En cuanto no hay dónde dejar a los críos durante el día, se monta un pollo tremendo...
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