domingo, 30 de noviembre de 2008

Ausencia justificada


Con todo este vaivén de fechas y horas de escritura, me he dado cuenta de que pasaría bastante desapercibido el hecho de no haber escrito ayer, y que si normalmente escribo después de medianoche, "técnicamente" es lo mismo que escribir a esta hora de la...madre, ya son las dos...bueno, lo dicho, que ayer no escribí nada, y me parecía necesario decirlo; en realidad hay una especie de compromiso de hacerlo cada día, y me gustaría poder respetarlo. Es profundamente maniático, pero creo que lo he sido desde siempre. Cuando era más pequeño intentaba caminar siempre sin pisar las lineas de las baldosas (supongo que habréis visto la peli, Mejor...imposible, pues del estilo). No sé por qué hay ciertas ideas o hábitos que nos autoimponemos y que luego nos resulta difícil respetar. Son tareas que nos obligamos a cumplir y que luego crean frustración o angustia porque ya no podemos "no hacerlas". Y si nos las saltamos, entonces nos sentimos culpables. No es que sea el caso, me refiero a escribir en el blog, lo hago cada día con mucho gusto, pero el haber fallado a la cita de ayer por la noche ha abierto la puerta a esta reflexión.


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