Hoy ha sido un día intrascendente. Ultimamente sigo "atentamente" el transcurrir del día a la caza de un buen tema para un artículo. Y han surgido varias situaciones curiosas, pero ahora nada en concreto me invita a escribir. Así que, como de costumbre, cuando me resulta difícil escribir, hablaré de la propia dificultad de escribir....
La verdad es que habría material de sobra para escribir un post acerca del valor de las palabras, de lo que se puede interpretar, de lo que realmente se lee cuando uno escribe. Alguien escribió algo de un ¨lector cooperativo", o bien "el lector es quien completa la historia". Es una obviedad, el escritor no debería cambiar para nada la forma de escribir. ¿Pero lo hace? Pensemos al escritor de mails, o de artículos de blog ¿Cuántas veces vuelve atrás dándose cuenta de que algo podría "no comprenderse" o "malinterpretarse"? ¿Cuántas veces relee y reescribe, dándose cuenta de que lo que el escucha en su cabeza no es lo que realmente se puede leer en la pantalla? ¿Qué hay de las entonaciones, de los guiños, de la "voz" misma? Nos damos cuenta en esas ocasiones que nuestra voz está compuesta de todas esas cosas...de lo imposible de la "oralidad" a través de la letra impresa. Nos damos cuenta de que si nos faltan todos esos elementos no "reconocemos" a la persona...No sé, yo cuando, como ahora, me pongo a escribir, lo hago como si os estuviese hablando, me "oigo" a mi mismo...como cuando ves a alguien bailar con los cascos puestos y tu no oyes la música. Supongo que la distancia entre los dos lados, el vuestro y el mío, es probablemente la misma...
La verdad es que habría material de sobra para escribir un post acerca del valor de las palabras, de lo que se puede interpretar, de lo que realmente se lee cuando uno escribe. Alguien escribió algo de un ¨lector cooperativo", o bien "el lector es quien completa la historia". Es una obviedad, el escritor no debería cambiar para nada la forma de escribir. ¿Pero lo hace? Pensemos al escritor de mails, o de artículos de blog ¿Cuántas veces vuelve atrás dándose cuenta de que algo podría "no comprenderse" o "malinterpretarse"? ¿Cuántas veces relee y reescribe, dándose cuenta de que lo que el escucha en su cabeza no es lo que realmente se puede leer en la pantalla? ¿Qué hay de las entonaciones, de los guiños, de la "voz" misma? Nos damos cuenta en esas ocasiones que nuestra voz está compuesta de todas esas cosas...de lo imposible de la "oralidad" a través de la letra impresa. Nos damos cuenta de que si nos faltan todos esos elementos no "reconocemos" a la persona...No sé, yo cuando, como ahora, me pongo a escribir, lo hago como si os estuviese hablando, me "oigo" a mi mismo...como cuando ves a alguien bailar con los cascos puestos y tu no oyes la música. Supongo que la distancia entre los dos lados, el vuestro y el mío, es probablemente la misma...
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