jueves, 4 de octubre de 2012

El placer de decir a alguien que ha hecho un buen trabajo

Es una gran satisfacción poder decir que las cosas funcionan, que estamos trabajando bien, que alguien hace algo tal y como se supone que debe hacerlo. No hay que dejarlos pasar, hay que estar ahí cuando sucede, para poder aplaudir, para poder sonreír y decir: eso está muy bien. Y el jugador (sobre todo cuando son pequeños) te mira con una alegría enorme, que reconozco que siempre me emociona. Así es como uno gana la confianza de sus jugadores: cuanto más frecuentes son estos momentos, mejor funciona el equipo. No tiene nada que ver con la calidad de los jugadores, sino con sus ganas de mejorar, con la voluntad, con la entrega en cada acción. Los resultados llegan más tarde. La firmeza y la disciplina son necesarias, pero cuando realmente funcionan es cuando se alternan con estas situaciones. 

Esta semana he vivido unos cuantos de esos momentos, el último esta tarde. Y todavía los saboreo...

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