jueves, 13 de septiembre de 2012

R.A.S

Los miércoles son una verdadera paliza. Por ahora puedo dormir un poco el jueves por la mañana, pero a partir de la semana que viene tengo clase a las 10, así que entre pitos y flautas tengo que levantarme a las ocho. Hombre, a medida que vayan pasando las semanas iré cogiendo de nuevo la forma, que el mayor problema es ese, el estado lamentable de preparación física en el que me encuentro, que hace que me canse más de lo debido. Por lo demás, es una día muy agradable. Paso la mañana con los más peques, y la verdad es que son un encanto. Hay alguno un poco más travieso, pero en general son muy majos. Luego, de vuelta, paso al mercado que está justo al lado. Los miércoles y sábados toca reponer fruta y verdura. Cómo se nota el otoño que llega, ya hay setas a la venta, granadas...me gusta ver que todavía se pueden ver un poco las estacione, aunque la mayor parte de las cosas las encuentres casi todo el año. En poco tiempo ya nadie sabrá cuando es la época de los tomates, o de las patatas o de la coliflor...y cada cosa en su momento tiene un sabor particular. En este mercadillo siempre intento comprar a gente que produce sus verduras, y en esta época, por suerte, hay bastante oferta: ciruelas, tomates, calabacín, las manzanas más tempranas, puerro y acelgas, lechuga...productos que no viajan, que no pasan días o semanas en cámaras...y se reconocen bien, verduras poco uniformes, con olor, frescas, que oye, a lo mejor están atiborradas de pesticidas, a saber lo que habrán hecho, pero por lo menos el sabor lo compensa un poco...

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