miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cotidianitis

Ayer tocaba ir "a la compra". Normalmente toca una vez cada 15 días. Es mucho más barato ir a una gran superficie de vez en cuando que hacer la compra cotidiana en un supermercado de barrio. Pero mucho más barato. Los super de por aquí están pensados para la gente que no puede (o no quiere) desplacarse a las grandes superficies, y para los olvidos y compras de última hora (las hay que abren casi 24h). La anécdota del día (y no es que haya demasiadas cuando se sale de compras) fue que nada más salir de la caja, revisando el ticket, como buena ama de casa, me di cuenta de que me habían cobrado dos veces el mismo producto (2,55 €). Y claro, me propuse reclamarlo. No puedes hacerlo directamente en la caja, hay que ir al punto de atención al cliente, así que allí me fui. Pero entonces, mientras esperaba mi turno, me dije que como te van a devolver el dinero por algo que te han cobrado mal...¿cómo lo justificas? Entre la caja y las reclamaciones puedes habertelo metido en el bolsillo y punto. No hay manera de demostrar el error...y estaba yo en medio de mis tribulaciones cuando me tocó pasar: Mira, resulta que me pasa esto... Déjeme el producto...Aquí tiene...Déjeme la tarjeta de crédito...Tenga...Vale, ya está, que tenga un buen día....Au revoir... Ni preguntas, ni rollos, ni explicaciones...nada. Devolución por defecto. Supongo que les sale más rentable devolver el dinero sin hacer preguntas y sin tocar las narices, que los clientes se sienten más satisfechos (yo lo estoy) si saben que si hay un error que no va a ser dificil corregirlo. A ver, también se presta a engaño...pero seguro que tienen algún sistema para comprobar si una misma tarjeta de crédito hace reclamaciones con "demasiada" frecuencia...Bueno, el caso es que yo recuperé mi pasta, y tan contento...


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