Cuando acabamos de recoger todas las que encontramos, empezamos a caminar hacia nuestros sitios habituales. Allí, bastantes Canterellus tubaeformis, que pasaron a la cesta en un pis-pas; también recogimos Laccaria amethystina, para darle una nota de color al conjunto, y hasta un Boletus edulis precioso que nos encontramos por casualidad.Las estoy cocinando ahora, y la cocina huele de maravilla.
Este fin de semana volveré a dar una vuelta, aunque no son los mejores días: hay cazadores y muchos "domingueros".

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