viernes, 30 de septiembre de 2011

El cuento de la suerte

He encontrado varias versiones que situan la historia en distintas tradiciones, culturas y épocas. La que os presento es una versión retocada de otra encontrada en internet. Cuando la leí por primera vez, en una versión diferente, me pareció muy interesante, así que aquí os la dejo.


El hijo de un viejo granjero chino deja la verja del establo abierta y su caballo se escapa. Era su única posesión de valor. Todos sus vecinos le dicen “Qué mala suerte la tuya”. El dice: “Puede ser, puede ser”.
Al día siguiente el caballo vuelve al establo con una yegua salvaje que le siguió desde las montañas. El hijo cierra la verja del establo, y ahora el granjero tiene dos caballos que le ayudarán con las tareas de la granja. Entonces todos los vecinos le dicen: “Parece que al final fue un golpe de suerte que el caballo se haya escapado”. El dice: “Puede ser, puede ser”.
Al día siguiente su hijo intenta domar a la yegua, pero le tira y se rompe una pierna. Ahora no puede ayudar a su padre con la granja. El invierno se acerca y el anciano se encuentra con un serio problema. Todos los vecinos vuelven otra vez y le dicen: “!Oh! en el fondo fue un error. Ahora tienes dos caballos pero no tienes a tu hijo para que te ayude, y ésta es una situación terrible”. El padre respondió: “Puede ser, puede ser”.
Al día siguiente aparece el ejército y recluta a todos los jóvenes del pueblo para luchar en una guerra suicida. Es posible que ninguno de ellos regrese a casa. Sin embargo no reclutan al hijo del granjero porque tiene la pierna rota. Así que los vecinos vuelven a comentar la buena suerte que ha tenido. Nuevamente el granjero contestó: “Puede ser, puede ser”.



He descubierto una nueva función del correo de google, que en un primer momento me pareció un invento excelente. Con frecuencia comenzamos a escribir un e-mail en el que vamos a adjuntar un archivo y lo mandamos sin el archivo en cuestión. Ahora, si en tu correo escribes las palabras "archivo adjunto" y que no has añadido ninguno te aparece un cuadro de diálogo advirtiéndote de que has hablado de archivos y que no has adjuntado ninguno. En principio parece práctico, hace que no olvides los adjuntos, sobre todo si es por cuestiones profesionales, que queda un poco mal. Gran invento, me dije, pero luego, pensándolo mejor, e ignorando como funciona realmente la cosa, me dio la impresión de que a lo mejor no era tan bueno. Supongo que utilizarán un sistema de reconocimiento de palabras, similar al que sirve para que google encuentre lo que buscas o para que los servcios de información controlen si mandas un mail con las palabras de su lista negra que demuestran que eres un terrorista. El caso es que el hecho de que lo apliquen en un espacio privado como el del correo da un poco que pensar. Sí, es una ayuda, ¿pero hasta que punto no implica que se están metiendo en tus conversaciones o en lo que escribes en tus e-mails? No voy a entrar en teorías conspiratorias, el gran hermano y todo eso, pero es un detalle que me ha dado que pensar. Menos mal que no escribo barbaridades en mis correos...

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