lunes, 1 de noviembre de 2010

Días de santos, setas y arceas

Primera que veo en Francia, y casi me da un infarto, de cerca que se levantó, y de lo poco que me la esperaba; me salió de debajo de los pies, casi, entre los restos de un tronco caído sobre un camino...pero fue una gozada, verla en pleno arranque del vuelo, en primer plano. Por lo demás, unas horas agradables de paseo, con buena temperatura, y el cielo gris, pero sin lluvia, que me han permitido sacar algunas fotillos, porque hasta ahora siempre me había olvidado la cámara.


El bosque

Este es el aspecto que tiene el lugar donde he ido hoy, y las dos últimas veces. Creo que he tenido suerte de dar con un buen sitio de setas, porque cada día me encuentro con gente recogiéndolas (hoy, dos coches y una furgoneta con una familia, abuelos y cuatro críos, armados hasta los dientes).

Esta es la vista desde la carretera que sube al Col de la Cambuse, la pendiente sur. Es un bosque mixto, pero predominan los pinos, no sabría deciros de qué especie en concreto. También hay castaños, abedules y avellanos, y algún otro que no conozco.

Esta es una imagen de una explanada típica de este tipo de bosque, con grandes claros en los que abunda el musgo. En algunos sitios es una auténtica gozada, parece que vayas caminando sobre una alfombra. Además, con la lluvia de estos últimos días, todo estaba fresco y húmedo, daba gusto sentir la tierra blanda bajo los pies, y los olores...está lleno de framboisiers, y huele de maravilla...

Tengo fotos de detalle del musgo...es un auténtico espectáculo, cientos de metros en los que todo el suelo está completamente cubierto...

Las setas

La verdad es que no era el mejor día para ir a por ellas. Un fin de semana largo, y la primera hora y media me tocó pasar por donde ya había pasado una horda de domingueros. Así que al principio no pintaba demasiado bien, pero fui buscando sitios un poco menos accesibles, con algo más de maleza, y fui encontrando algunos cantharellus, gran protagonista de la jornada, como las semanas anteriores. No creo haber visto nunca nada parecido. Hay miles de millones de setas, pero toneladas de setas, en serio, si ese rincón no estuviese tan pateado, se podrían llenar dos cestas de las buenas en una hora sin andar más de 1 kilómetro (ida y vuelta). Pero desgraciadamente, esta petao de peña. Y claro, las más conocidas se las llevan en un abrir y cerrar de ojos, y aunque haya mucho monte, con la peña que hay acaban cogiendolas todas (o casi). Hoy, en la cesta, un par de kilos escasos: 1 Boletus edulis, 3 níscalos, algunos Hydnum, un par de Boletus badius, Laccarias y el resto, Cantharellus tubaeformis (en la foto). Lo justo para hacerse una tortilla respetable.

Aquí van otras imágenes de esta salida...pero que conste que no son fieles a lo que he podido disfrutar sur place...
















Petits sentiers de montagne...




















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