
Esto de las bicicletas de alquiler tiene sus ventajas y sus inconvenientes; entre ellos, el llegar a la estación y que no quede ninguna, como me acaba de pasar a mí. Encima estaba en el quinto pino, así que no quedaban más narices que coger una bici o el bus. Lo curioso de la historia es que en realidad sí quedaba una bici, pero cuando intentaba sacarla no funcionaba el mecanismo. Así que tras varios intentos me fui pateando en busca de la estación más próxima, que no estaba demasiado lejos...pero tampoco quedaban bicicletas...así que me tocó patear un poco más, hasta la siguiente...en la que quedaban...dos bicis y, que ya es mala hostia, dos personas (que resultaron ser españoles) intentando sacar una...mierda, me va a tocar patear todavía más...pero no, sólo sacaron una, así que me puse a alquilar la otra...y cuando la voy a desenganchar...no funciona, como en la primera estación...lo intento una segunda vez...y ahora sí...
Supongo que son una serie de coincidencias que simplemente sirven a que yo pueda escribir unas líneas, pero cuando llegas a la estación y no quedan bicis o, lo que es peor, cuando llegas en bici a un sitio y no queda ningún enganche libre para poder dejarla, la verdad es que te pones de mala leche...
Supongo que son una serie de coincidencias que simplemente sirven a que yo pueda escribir unas líneas, pero cuando llegas a la estación y no quedan bicis o, lo que es peor, cuando llegas en bici a un sitio y no queda ningún enganche libre para poder dejarla, la verdad es que te pones de mala leche...
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