viernes, 24 de septiembre de 2010

La primera lluvia de otoño


La casa se ha oscurecido de pronto y las hojas de los plátanos que bordean la avenida me parecen más cansadas, más viejas, a punto casi de desprenderse de las ramas. Quizá las estaciones son sucesos instantáneos, no marcados por el momento preciso en el que la ciencia dice que ya no es verano y pasa a ser otoño, sino por el instante en el que sentimos por primera vez que algo ha cambiado. Ahora está siendo el otoño, en este mismo momento en el salón de mi casa, y en la calle, en los árboles, en el cielo oscuro e inmóvil.
Qué pena que no estéis aquí para verlo...

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