
Hoy he recibido la hoja de inscripción para trabajar en el Festival de Avignon este verano. No he tenido ocasión de hablar de ello porque en esas fechas el blog está cerrado por v...iba a escribir vacaciones, pero no, la verdad es que está cerrado por v...erano. Ahora que lo pienso, casi todo el mundo que lee este blog (y eso no es mucha gente) sabe que trabajo entre mediados de junio y principios de agosto en el service technique del Festival (por cierto, si os interesa, el programa de este año se hace público el 26 de marzo en esta web). Es una oportunidad extraordinaria para ver el funcionamiento (desde dentro) de un acontecimiento cultural de proporciones gigantescas y para ver las creaciones contemporáneas más importantes (que no por eso son mejores) del momento. La verdad es que para lo único que me ha servido es para darme cuenta de que el 90% del teatro y de la danza que se hace hoy en día es una puta mierda (y que me perdonen la expresión). No hablan las estadísticas, ni las críticas, hablo yo en mi nombre en función de lo que he podido ver estos dos últimos años: unos veinte espectáculos cada año, y de todos ellos no salvaría más que dos o tres, y algún fragmento de alguno más. Pero no voy a entrar en el asunto... este año repetiré esas 7 semanas de trabajo duro en las que el placer de un tiempo de teatro se mezcla con las imágenes del regreso ya próximo...en cierta forma ya ha comenzado hoy...
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