domingo, 28 de febrero de 2010

Le Horla


[...] He pasado toda la mañana tumbado en la hierba, junto a mi casa, bajo el enorme plátano que la cubre, la protege y le da sombra. Me gusta esta tierra porque en ella tengo mis raíces, esas profundas y delicadas raíces que unen al hombre a la tierra en la que nacieron y murieron sus antepasados, que lo unen a lo que pensamos y a lo que comemos, a las costumbres, a las expresiones locales, al acento de mis paisanos, al olor de la tierra, de las aldeas e incluso del aire [...]


un fragmento de Le Horla, de Guy de Maupassant

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