
Es curioso. Ayer no me di cuenta de que no había escrito nada hasta que me metí en la cama, y me dio demasiada pereza levantarme. Así que que este artículo valga por dos...
El frío no nos deja...más nieve, temperaturas negativas y un aire helado que te atraviesa como un chuchillo, y la bufanda ya no da más de sí, y te la calas hasta las orejas, y sobre la nariz, que entre el gorro y el cuello subido del abrigo no se te ven más que los ojillos detrás de las gafas (completamente empañadas por respirar tras la bufanda...); y así vas haciendo pasito a pasito la centena de metros que te separan de la parada del tranvía de buena mañana, con la calle completamente helada, rezando para no pegarte un costalazo al primer resbalón. Y llegas a la parada y aún quedan siete minutos para que pase el tranvía, y casi es mejor, porque si lo hubieses visto pasar antes de llegar a la parada, pues habría que correr para no perderlo, y, la verdad, la calle no está como para andar pegando carreras. Pero siete minutos, seis ya, son muchos para esperar inmóvil en este frío polar. No te sientas para que no se congele el culo, y la parada está a rebosar porque, cómo no, hay problemas con los cables por culpa del hielo, y te preguntas si podrás entrar en el primer tranvía que llegue, porque seguramente estará lleno, y con toda esa gente que espera también...y claro, el siguiente no pasa hasta dentro de dieciocho minutos... dieciocho minutos más de unfríoquetecagas... no, no es posible, hay que entrar en este como sea; y en cuanto asoma a lo lejos, a dos paradas de distancia, ya comienzas a situarte estratégicamente, pero claro, todo el mundo hace lo mismo, y cuando el tranvía llega y se abren las puertas la gente se lanza inmediatamente...afortunadamente no hay mucha gente dentro, y, aunque no hay donde sentarse, te puedes acomodar en una esquina, junto a la puerta del lado izquierdo en el sentido de la marcha, esa que sólo se abre en la parada de Rebufer, ya casi llegando al campus...y escuchar algo de música mirando melancólicamente las calles heladas...
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