
Tercer día bajo la nieve. Podría acostumbrarme. La verdad es que cuando el paisaje, urbano o no, recupera su color habitual todo parece mucho más triste e invernal que antes de que llegase la nieve. Uno se acomoda facilmente a las imágenes embellecidas por esa capa, blanca y perfectamente dispuesta sobre todo. Hoy es el primer día sin que haya nevado, y el frío (no creo que hayamos pasado de 0ºC en todo el día) hace que se forme una capa de hielo por todos lados. Yo casi me la pego un par de veces volviendo del entrenamiento. Ni bloquear las rodillas ni leches, no hay truco islandés que que funcione. Allí me quedé haciendo aspavientos durante unos segundos intentando recuperar el equilibrio, con el consiguiente menoscabo de mi imagen ante mis discípulas, y el consabido cachondeo. Pa'berme matao!
Días estos de dormir mucho y pensar poco, de recuperar un cansancio que me parece verdaderamente antiguo. Me estoy leyendo un libro que me regaló mi hermano. Aún no he llegado a lo verdaderamente importante, a lo que verdaderamente te hace ganar títulos. Estas dos últimas noches no he sido capaz de leer más de cuatro páginas sin quedarme dormido...
Días estos de dormir mucho y pensar poco, de recuperar un cansancio que me parece verdaderamente antiguo. Me estoy leyendo un libro que me regaló mi hermano. Aún no he llegado a lo verdaderamente importante, a lo que verdaderamente te hace ganar títulos. Estas dos últimas noches no he sido capaz de leer más de cuatro páginas sin quedarme dormido...
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