domingo, 10 de enero de 2010

Nino

No me resisto a publicar esta foto de mi compañero de paseos invernales (por llamarlo de algún modo) y el brazo de mi hermano (por si había alguna duda). Me encanta, con la lengua por fuera y ese ojo brillante que me hace pensar en una juventud (la suya...la del perro, quiero decir...) que ya va quedando lejos. Quizá éste sea uno de los últimos inviernos en los que salimos juntos al monte, así que me gusta pensar que se lo está pasando en grande en esa mañana soleada y nevada de domingo (aunque yo esté lejos).

PD: Aquí también seguimos bajo la nieve...

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