jueves, 28 de enero de 2010

Nieve a medias


Me pongo a escribir sin tener nada que contar. Intento encontrar en las imágenes que me rodean, en los sonidos de la televisión que sigue encendida por pereza, en las fotos que se van acumulando en la pared, en las noticias del día, en las imágenes de una jornada, ésta, salpicada de nieve, fría, gris y hostil. Compras, ensayos, entrenamiento inesperado (sustituyendo a un enfermo a ultima hora). He preparado una tarte aux poireaux para el tercer tiempo del partido de mañana. Me ha costado no cortarle un trozo y zampármelo, de buena pinta que tenía...y el olorcito que se queda flotando por toda la casa. Reconozco que mañana, al despertar, no será tan apetitoso...Y así se ha pasado el día, sin más, cómo tantos otros, hasta traerme a esta silla, a estas líneas improvisadas para no faltar a mi cita cotidiana, para seguir hablando aunque no se oiga, así tan lejos. Me agrada encontrar el impulso necesario para poder escribir alguna idea, aunque sea insulsa y fatigosa. Nuestro tiempo está lleno de ellas, así que es normal que las encontremos entre nuestras reflexiones. Y ahora ya no sé si merece la pena seguir escribiendo...

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