
Llevo un par de días verdaderamente cansado. Es una fatiga mental que se extiende por todo el cuerpo. Todas las cosas que van quedando pendientes las arrastro más pesadamente que de costumbre. Hoy han sido buenas noticias, he encontrado a alguien para sustituir a la chica que dejó la compañía, una amiga mía muy maja, con la que ya había trabajado antes...de esa clase de gente franca y sencilla con la que siempre puedes contar y que, además, aprecia mi trabajo. La gran zona "oscura" sigue siendo el equipo de las pequeñajas...no acaba de cuajar el trabajo...no acaba de cuajar...
Escribo ahora, en un momento de silencio extraordinario; hay situaciones que son más propicias a la literatura, o simplemente a la reflexión, aunque no siempre se producen cuando estamos sentados frente al ordenador. Esta es una de esas pocas veces en las que, sin tener nada que contar, tengo la impresión de poder seguir escribiendo durante horas. Quizá simplemente escriba sobre el hecho de poder seguir escribiendo, sobre lo oscura que me parece la calle esta noche, sobre la luz encendida en una de las ventanas del cuarto piso del edificio de enfrente, sobre la luz encendida en una de las ventanas de esta misma casa en la que escribo, mi ventana, sobre unas pocas castañas que siguen secándose sobre un periódico, sobre una lata de cola vacía, tickets de metro que utilizo como marcapáginas, una cita anotada en un papel naranja, los auriculares en el suelo, una chaqueta en el suelo, una manta sobre el clic-clac, el mando de la tele sobre la mesa junto a un plato en el que quemo papier d'armenie, la puerta del armario entreabierta, alguien que camina en el piso de arriba, me levanto, voy a la cocina y me preparo algo de comer. Algo frío, aunque no haya comido caliente a mediodía (un bocata entre dos clases), el otro día me llevé un golpe en la espalda durante el partido...ayer, en realidad, y me duele un poco...ahora es cuando dejo de teclear y me voy a comer algo...y luego me plantaré un rato delante de la tele, para que me acabe venciendo el sueño y que mañana
Escribo ahora, en un momento de silencio extraordinario; hay situaciones que son más propicias a la literatura, o simplemente a la reflexión, aunque no siempre se producen cuando estamos sentados frente al ordenador. Esta es una de esas pocas veces en las que, sin tener nada que contar, tengo la impresión de poder seguir escribiendo durante horas. Quizá simplemente escriba sobre el hecho de poder seguir escribiendo, sobre lo oscura que me parece la calle esta noche, sobre la luz encendida en una de las ventanas del cuarto piso del edificio de enfrente, sobre la luz encendida en una de las ventanas de esta misma casa en la que escribo, mi ventana, sobre unas pocas castañas que siguen secándose sobre un periódico, sobre una lata de cola vacía, tickets de metro que utilizo como marcapáginas, una cita anotada en un papel naranja, los auriculares en el suelo, una chaqueta en el suelo, una manta sobre el clic-clac, el mando de la tele sobre la mesa junto a un plato en el que quemo papier d'armenie, la puerta del armario entreabierta, alguien que camina en el piso de arriba, me levanto, voy a la cocina y me preparo algo de comer. Algo frío, aunque no haya comido caliente a mediodía (un bocata entre dos clases), el otro día me llevé un golpe en la espalda durante el partido...ayer, en realidad, y me duele un poco...ahora es cuando dejo de teclear y me voy a comer algo...y luego me plantaré un rato delante de la tele, para que me acabe venciendo el sueño y que mañana
5 comentarios:
que é un clic-clac :S ???
a ver...pues un clic-clac es una especie de sofá-cama...el mío no es más que un colchón sobre una base de madera que se puede poner en la posición plegada (90 grados, tipo sofá)y extendida=cama...voilà!
aaaaahhh!!! ya sé una cosa más... aunque al leer tu respuesta creo haber hecho ya esta misma pregunta...
peut-être...en tout cas, je ne m'en souviens pas...
bueno, non entedín...
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