
Hoy es uno de esos días en los que me puedo levantar tarde. Las últimas dos noches había dormido mal, quizá por el partido del sábado (siempre me han puesto un poco nervioso) y por el ensayo del domingo. El caso es que ayer, en cuanto me acurruqué bajo el edredón me quedé frito. No es que haya dormido mucho mejor, pero al menos pude quedarme en la cama todo el tiempo que quise. Y hubiese seguido durmiendo, porque me decidí a levantarme a eso de las 12 después de estar remoloneando un buen rato, y sin la sensación que se tiene a veces de "no poder seguir durmiendo". El caso es que me costó ponerme en marcha. Notaba el cuerpo pesado, la pereza, el pensamiento permanente de "me vuelvo a la cama" que me acompañó al baño y luego a la cocina. Creo que ese vaso de zumo me cambió la cara. Tenía la boca seca y una sed infernal. Lavado de cara y afeitado, y el cuerpo se reencuentra consigo mismo. Ahora me noto lleno de energía. La suficiente para ir haciendo frente a las tareas domésticas que se acumulan para hoy, y todo teniendo en cuenta que a las 6 me voy a entrenar. Así que os dejo, porque me espera una buena cantidad de ropa que...doblar...
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