
En todos los viajes que he hecho solo se ha repetido la misma situación, esto es, un tiempo "muerto" entre la llegada de un primer avión y la salida del siguiente. Son momentos (horas, normalmente) en las que, si hay sitio, te sientas en alguna esquina de la sala de embarque a dejar que el tiempo pase sin poder hacer otra cosa que observar a la gente que pasa o que está sentada a tu alrededor. Y digo que no es posible hacer nada más (al menos para mí), porque es tan entretenido a veces que resulta imposible no mirar. Así me paso el rato con el libro en la mano, intentando no distraerme con cada persona que pasa o cada tía buena que se sienta a unas cuantas butacas de distancia. Pero no consigo pasar la página.
Otra cosa que me pasa en los aeropuertos (fruto de esta observación detallada) es que se me ocurren muchísimas ideas para escribir historias o artículos en el blog. Y tomo notas (como he hecho esta vez), pero cuando me encuentro delante del ordenador, como ahora, a toro pasao, pues parece que las anotaciones no son suficientes para recuperar la sensación original, y me da rabia haber sido demasiado perezoso como para escribir el artículo a mano. Se pierde el contacto con la fuente y desaparece casi por completo la necesidad de escribir sobre la cuestión. Me parece sorprendente ese vínculo tan directo, primario, entre la fuente de la "inspiración" y la necesidad misma de escribir, o más bien, la capacidad real de hacerlo. Cuando la idea llega te sientes capaz de dedicarle cientos de líneas, pero a medida que te alejas del momento original, a pesar de las notas, la necesidad se va extinguiendo hasta que se olvida por completo.
Así, tengo dos notas, una que dice "gordos en el avión" y "barbas", que no pueden dar mucho de sí...es que el tío estaba muy gordo, un tío joven, de treinta y tantos, moreno, barbudo, de respiración ruidosa y pesada, que olía como si no se hubiese lavado en semanas y que roncaba...joder, cómo roncaba el tío...justo en el asiento de atrás...menos mal que solo fue una hora y pico de viaje...
Otra cosa que me pasa en los aeropuertos (fruto de esta observación detallada) es que se me ocurren muchísimas ideas para escribir historias o artículos en el blog. Y tomo notas (como he hecho esta vez), pero cuando me encuentro delante del ordenador, como ahora, a toro pasao, pues parece que las anotaciones no son suficientes para recuperar la sensación original, y me da rabia haber sido demasiado perezoso como para escribir el artículo a mano. Se pierde el contacto con la fuente y desaparece casi por completo la necesidad de escribir sobre la cuestión. Me parece sorprendente ese vínculo tan directo, primario, entre la fuente de la "inspiración" y la necesidad misma de escribir, o más bien, la capacidad real de hacerlo. Cuando la idea llega te sientes capaz de dedicarle cientos de líneas, pero a medida que te alejas del momento original, a pesar de las notas, la necesidad se va extinguiendo hasta que se olvida por completo.
Así, tengo dos notas, una que dice "gordos en el avión" y "barbas", que no pueden dar mucho de sí...es que el tío estaba muy gordo, un tío joven, de treinta y tantos, moreno, barbudo, de respiración ruidosa y pesada, que olía como si no se hubiese lavado en semanas y que roncaba...joder, cómo roncaba el tío...justo en el asiento de atrás...menos mal que solo fue una hora y pico de viaje...
2 comentarios:
Perfeitas reflexiones!
"...Me parece sorprendente ese vínculo tan directo, primario, entre la fuente de la "inspiración" y la necesidad misma de escribir, o más bien, la capacidad real de hacerlo".
Concordo. Mas você acertou no seu post. Bello post!
Au revoir!
se sirve para que te sintas mellor, non so che pasa a ti...
hai que facelo cando xorde, logo esa especie de maxia desaparece e todo se volve normal
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