miércoles, 8 de abril de 2009

Después


Me traigo un dolor de garganta y una afonía de las buenas. Hoy me he levantado casi sin poder hablar, con el cuerpo hecho polvo y pocas ganas de moverme de la cama. Espero poder recuperar un poco para mañana. Soy el único que conduce de todos los que vamos en el coche, así que me tocan los 500 km hasta Albi. Es curioso, pero siempre que se me enfrían los pies me pongo malo de la garganta (y si no hay relación, las coincidencias empiezan a ser asombrosas).

La vuelta a Lyon se produce como si nunca me hubiese ido. Un paréntesis de unos días en los que no le ha dado tiempo al piso de notar la ausencia (ni a la nevera tampoco). Regreso a la vida cotidiana, un poco renqueante, pero con ganas de afrontar estas semanas de teatro que tenemos por delante.

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