lunes, 23 de marzo de 2009

Qué mejor momento...


Es una hora extraña para escribir. Acabo de volver de una mañana observando el trabajo en una Escuela de teatro y estoy entre el hambre y la pereza de preparar la comida. Nevera vacía a medias, con el coche por arreglar (se me quedó sin batería porque dejé una luz interior encendida una noche...y es gracioso...bueno, objetivamente, no tiene ni puñetera gracia, pero resulta que llegaba por la noche y se me cayeron unas migas en el asiento, encendí la luz para limpiarlas, diciéndome, no te olvides de apagarla, que no es la primera vez que se te queda encendida...y al día siguiente, cuando fui a arrancar...pues eso, nada. Y lo jodido es que era el día de la huelga general, el jueves pasado, y que casi no había transporte; iba, con dos compañeros del equipo, a jugar un partido (oficial) al quinto culo del mundo, del otro lado de la ciudad. Así que cuando vimos que no arrancaba, nos tuvimos que patear unas calles para ir a coger el unico metro que estaba en servicio para luego "correr" literalmente desde la parada hasta el pabellón para no llegar tarde al partido...y luego resulta que el otro equipo no vino. Ganar, ganamos, pero...bueno, que lo chungo fue el regreso. Hay, según google, más de 6 kilómetros hasta aquí; kilómetros que nos pateamos todos (después de haber jugado casi dos horas entre nosotros). Llegué a casa hecho polvo, y con otra cosa de más de la que ocuparme esta semana, a unos días del estreno de Yerma...a ver cómo me arreglo...

estoooo....yo había empezado un paréntesis hace unas líneas.... jeejje pues parece que se va a quedar así...

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