
Hoy ha sido uno de esos días que no recordaré. Quizá ha habido un par de anécdotas curiosas, pero nada que realmente vaya a dejar un rastro. El francés tiene una palabra que es más precisa, trace, que en castellano toma una forma más culta (traza). Siempre he sido un desmemoriado. De hecho no recuerdo si he escrito sobre no recordar las cosas. Me parece que sí, pero ahora me da pereza ponerme a buscar el artículo. Puede que ni siquiera esté en este blog, sino en alguno de los de los años anteriores. Me sorprenden las cosas que recuerdan otros miembros de la familia, de sus infancias y juventudes (ya lejanas...). Yo no recuerdo nada. Nada de mi infancia, nada. Jugar a las canicas utilizando como corrillo el dibujo de la alfombra de la entrada, el Tente y la sensación de satisfacción cuando era capaz de montar una nave con las piezas que teníamos, las guerras de Transformers (o creo que tuvimos esos muñecos), un carnaval en el colegio en que me disfracé de gato (rojo): hay fotos (por desgracia)...he olvidado la mayor parte de los nombres de mis compañeros de colegio, y todas sus caras. He olvidado los sábados de tenis en el Mercantil, aunque ahora que lo pienso recuerdo algún partido...recuerdo mi caída entre las rocas en la playa, pero ya no era tan pequeño...¿o sí? No sé si es importante recordar todas esas cosas o si con el tiempo la memoria va poniendolas en su sitio y haciendo que vuelvan a aparecer las que realmente son importantes...
on verra...
1 comentario:
Hola, sí escribiste sobre esto en este mismo blog. Eso sí, no me acuerdo cuando (¿noviembre quizás o principios de diciembre)
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