martes, 3 de febrero de 2009

Dentista


Truculenta historia la de esta mañana en el dentista. Lo bueno del sistema sanitario francés es que puedes ir al médico que quieres, así que normalmente el criterio fundamental para escogerlo suele ser la proximidad. Según este principio busqué en las páginas amarillas los dentistas de mi calle. El primero al que llamé me daba vez para dentro de un mes y medio, así que me imagino que el tio será bueno, pero coño, a mi me duele hoy (odontología de urgencia...no contemplan esta posibilidad?). Bueno, siguiente de la lista, 45 avenue jean jaurès (yo vivo en el 67). ¿Mañana por la mañana? Perfecto (Transcripción de la conversación telefónica de ayer). A las once en punto estaba yo en la sala de espera, y unos minutos después paso a la consulta...y hasta ahí puedo leer. Una sola palabra: sucio. ¿Qué puede haber peor que la suciedad en un sitio como ése? Imagen, imagen, imagen. La medicina es un 15% de saber y un 85% de capacidad de generar confianza. Y esta tía saber, sabrá, pero el día que enseñaron lo de la confianza hizo pellas. Eso seguro. ¿He dicho ya que estaba sucio? A ver, nada sórdido en plan el tio de Minority Report, el que le transplanta los ojos...¿la habéis visto? Para que os hagáis una idea, en lugar del babero habitual la tía me puso UNA SERVILLETA DE PAPEL! ¿Pero qué este cachondeo? En fin, que al final no era nada, no tengo caries como temía, sino un problema de encías...menos mal, ya parece como que me duele menos...

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