
El lunes regreso a casa. Viaje difícil, anticipado por motivos tristes. He decidido no escribir nada más hasta mi regreso a Francia, o al menos, durante unos días. Estas fechas no son las mejores para estar triste, sobre todo cuando pienso que siempre han sido un momento de reunión, de calma y de calentarse el cuerpo junto al fuego, de dejarse adormecer por el calor de la lareira. Vuelvo a los fríos familiares, a la ropa vieja de andar por casa, a las botas de goma, a los arboles ya sin hojas. Pienso a todo eso mientras preparo la maleta, mientras busco sin pensar demasiado en los días que van a venir. Lo que tenga que ser, será...
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