Ayer no escribí nada y la verdad, tengo uno de esos vacíos de las películas, de esos en los que no recuerdas nada de la víspera. En mi caso no es producto de un exceso de drogas y alcohol, sino fruto, creo yo, del cansancio. Me senté delante del ordenador a mirar mi correo y a los pocos minutos me caía de sueño (y no eran ni las diez de la noche); así que me fui a la cama. Y hasta hoy, a las 7, para ir a ensayar. Ya hacía años que no madrugaba para ir a un ensayo...no sé deciros, desde los tiempos de...cuando estaba montando Hamlet con Amparo en el aula de danza...Mucho. La verdad es que sienta bien, estás fresco, y en cuanto se coge un poco de ritmo el cuerpo responde; sin duda yo prefiero la mañana que la noche (para ensayar); pero los horarios de oficina no pegan nada con los “artistas”. En fin...menos mal que estos franceses tienen sanas costumbres para eso del madrugón.
Por la tarde, después de clase, me tocó lavandería. La verdad es que el sitio donde lavaba la ropa en Aix tenía mucha más gracia. Incluso había dado de si algún que otro artículo. Aquí, lo único que puedo decir es que se llama GTI (???) y que sigo sin explicarme por qué cuando pones dos lavadoras idénticas al mismo tiempo una siempre tarda muchísimo más que la otra. Es un fenómeno interesante, pero a vosotros, españoles, dueños de lavadoras, no os dice gran cosa. Echando cuentas creo que me podría comprar el aparato con el dinero que me gasto en la lavandería cada semana...pero no me daría nada que hablar. Por ahora no he tenido encuentros interesantes, pero seguro que llegará alguno y entonces podré decirme al menos que ha sido un dinero bien invertido.
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