Hoy me he dado una vuelta por el Vieux Lyon. Había quedado delante de la catedral a las cuatro, así que me fui un rato antes para darme una vuelta por las calles del casco viejo, del otro lado de la Saône. Esa parte de la ciudad está como colgada de una ladera que acaba en el río. La ciudad creció y acabó extendiéndose más allá de los dos cauces. Pero estas calles antiguas...día gris, casi de invierno, el río crecido y oscuro, la típica imagen de película otoñal...que ñoñoooo...pero qué ñoooooñoooo. Aunque había todo eso, no tiene nada que ver con lo que realmente fue ese breve paseo mientras esperaba a Arbresha (una chica kosovar que está en el grupo de Yerma). Y llegando a ella llegamos al título de este post. Que pavo más malo, madre. O que viejo estoy, no sé. O las dos cosas, peut-être. El caso es que ese tiempo de conversación me ha dejado el cuerpo un poco "dolorido". Un diálogo de sordos...aunque, ahora que lo pienso,¿por qué lo estoy asociando a una cuestión de edad (ella tiene 19)? ¿Por qué no pensar, simplemente, que somos dos personas que no se entienden? No sé, hablando tenía la sensación de una distancia que no era cuestión de ser distintos, sino esa manera de ver las cosas que tienen los adolescentes (¿ahora estoy hablando como un viejo?)...Oh la la...
Al menos he conocido el Vieux Lyon...
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