¿Nunca os ha pasado que salís de casa tan tranquilos y de repente, en cuanto abrís la puerta de la calle, os sorprende la lluvia? A mi me pasa sobre todo de noche, cuando he estado por ahí durante el día, vuelvo a casa para volver a salir y de repente, la lluvia, sin saber muy bien de dónde. Hoy me ha vuelto a pasar, con la mojadura correspondiente, al salir del metro. Iba al teatro y había quedado con algunos compañeros de clase (todo esto bajo tierra). Y cuando llegamos a las escaleras de salida nos quedamos todos parados como si no hubiésemos visto llover en nuestra vida. He de reconocer que he perdido un poco el "instinto" de la lluvia tras pasar dos años en la Provenza (donde llueve 14 días en todo el año, ya es mala leche que te vaya a pillar a ti...). Alguien dice, tras unos segundos mirando. "Joder, llueve", con esa misma sensación de descubrimiento y de...no sé, utilizando una imagen deportiva, como "si nos hubiesen robao la cartera". "¿Tenéis paraguas?"...en fin. Por lo menos el viaje ha servido (a pesar de que llegué al teatro empapao y no hay cosa que más me joda que estar mojado) para pasar un buen rato, descubrir algunas calles del centro muy chulas (a las que llevar a mis futuros invitados) y sentir que a esta ciudad no le cuesta nada acogernos.
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